espuma. La anciana luchaba por respirar mientras intentaba liberarse, pero nadie se movía. El miedo mantenía inmóviles a todas las presentes.
Sin embargo, apenas unos minutos después ocurrió algo completamente inesperado, un giro que dejó a toda la prisión paralizada y sin palabras. 😳😨

Pero, de repente, una de las reclusas que durante años había soportado las humillaciones de Vanessa dio un paso al frente.
—¡Ya basta! —gritó con firmeza.
Otra interna se colocó de inmediato a su lado. Luego se sumó una tercera. En cuestión de segundos, casi todas las