nuestras, creamos un fondo local para ayudar a familias que tenían que desplazarse para acompañar a sus hijos durante tratamientos hospitalarios.
Lo llamamos simplemente:
Proyecto Caleb.
No queríamos algo enorme.
Solo queríamos ayudar a una familia cada vez.
La primera persona que recibió ayuda fue una madre que llevaba casi dos semanas durmiendo en una silla del hospital porque no podía pagar alojamiento cerca.
Cuando le entregamos las llaves de una habitación para aquella semana, comenzó a llorar.
Yo también.
Aquella noche llegué a casa, coloqué una fotografía de Caleb