los días.
Hay mañanas en las que daría cualquier cosa por escuchar sus pasos entrando en la cocina.
Pero aprendí que seguir viviendo no significa olvidar a quienes hemos perdido.
El amor no desaparece cuando una persona se va.
A veces cambia de forma.
A veces se convierte en una carta.
En un recuerdo.
En la oportunidad que recibe otra persona.
O en una pequeña ayuda para una madre desconocida que está pasando la peor noche de su vida.
Caleb tenía 19 años cuando murió.
Durante mucho tiempo pensé que