regalar casi 25 millones de pesos de mi patrimonio.
—La firma definitiva será el viernes —dijo.
Renata levantó su jugo de naranja.
—Por mi nueva casa.
Mi madre también levantó su vaso.
Yo miré a los 3.
Y empecé a reír.
La sonrisa de mi padre desapareció.
—¿Qué te causa tanta gracia?
Dejé la taza sobre la mesa.
—Nada.
Me levanté y tomé mi bolsa.
—Por favor, no cancelen nada.
Mi madre frunció el ceño.
—Valeria, ¿qué significa eso?
Caminé hacia la puerta.
Durante 18 años había visto a mi