no solo la vida de Ethan…
sino también la mía.
Porque veinte años después, ese mismo niño que llegó empapado y pidiendo permiso para quedarse dos noches iba a poner unas llaves en mi mano y decirme algo que haría llorar incluso a mi esposo.
Pero antes de llegar a ese día, su madre biológica intentaría recuperarlo.
Y estuvo a punto de destruirnos a todos.
Parte 2
Daniel tardó varios segundos en responder.
Me miraba como si intentara decidir si había escuchado correctamente.
—¿Familia? —repitió.
—Familia —confirmé—. No quiero un