verme.
—Sí.
—Pero también recibí documentos legales que supuestamente demostraban que no tenía derecho a acercarme.
Ethan abrió los ojos.
—¿Qué?
—Pensé que eran reales.
Yo miré a Daniel.
—¿Nunca verificaste?
—Intenté hacerlo.
—¿Y?
—Mi abogado de entonces me dijo que era mejor no provocar otra batalla.
—¿Quién era tu abogado?
Daniel dijo el nombre.
El investigador levantó la cabeza.
—Tenemos que hablar con él.
Daniel palideció.
—¿Por qué?
—Porque murió hace cinco años.
—¿Y qué importa eso?
El investigador abrió otra carpeta.
—Porque recibía pagos de la misma sociedad