pantalla.
Era Noah.
Ethan contestó.
—¿Dónde estás?
Noah respondió rápidamente:
—Encontré a Mark.
—¿Dónde?
—En la vieja fábrica.
—¿Qué fábrica?
—La que pertenecía a Michael.
Daniel levantó la cabeza.
—Voy para allá.
—No —dijo Noah—. Es peligroso.
Ethan se puso de pie.
—Dime dónde.
Noah dio la dirección.
Luego añadió:
—Hay algo más.
—¿Qué?
—No está solo.
La llamada terminó.
Daniel tomó las llaves.
—Vamos.
Yo agarré el brazo de Ethan.
—Llama a la policía.
—Ya lo hice.
Aquella vez no discutí.
La fábrica estaba abandonada.
Llegamos con dos vehículos