qué decir.
Finalmente Michael habló:
—Lo siento.
Daniel respondió:
—Yo también.
Y se abrazaron.
No fue un abrazo bonito.
Fue un abrazo lleno de rabia.
Dolor.
Años perdidos.
Y alivio.
Yo me quedé a cierta distancia.
Ethan se acercó a su tío.
Michael lo miró.
—Tú debes ser Ethan.
Ethan sonrió.
—Y tú debes ser el hombre que me mandó a la casa de mi padre.
Michael comenzó a llorar.
—Sí.
Ethan lo abrazó.
Fue entonces cuando entendí que algunas historias no pueden devolvernos los años perdidos.
Pero pueden impedir