lo convirtió en un enemigo.
Una vez me dijo:
—Puedo entender por qué hizo lo que hizo sin tener que permitirle volver a mi vida.
Me pareció una de las cosas más maduras que había escuchado.
La empresa de Ethan sobrevivió.
No sin pérdidas.
No sin empleados que se fueron.
No sin meses difíciles.
Pero sobrevivió.
Y años después, cuando alguien le preguntó en una entrevista cómo había logrado reconstruirla, respondió:
—No la reconstruí solo.
El periodista preguntó:
—¿Quién lo ayudó?
Ethan sonrió.
—Mi familia.
El periodista quiso saber más.