—¿Su esposa?
—Sí.
—¿Sus padres?
—También.
—¿Sus inversionistas?
Ethan negó.
—Mi madrastra.
La entrevista se volvió viral.
Yo me enteré porque Sophie me llamó riendo.
—¡Mamá!
—¿Qué?
—¡Eres famosa!
—No exageres.
—Ethan acaba de decirle a medio país que tú eres la razón por la que no abandonó la empresa.
—Eso no es verdad.
—Sí lo es.
—Él fue quien trabajó.
—Pero tú le enseñaste a no abandonar.
No supe qué responder.
Esa noche Ethan me llamó.
—¿Viste la entrevista?
—Sí.
—¿Estás enojada?
—No.
—¿Segura?
—Solo un poco avergonzada.
Se