inmóvil.
—La compré hace años.
—¿Nuestra casa?
—Sí.
—¿Por qué?
—Porque quería conservarla.
Miré la llave.
—¿Para qué?
—Para que ningún niño que pase por allí vuelva a sentir que no tiene un lugar donde ir.
No pude hablar.
Ethan continuó:
—La convertí en una casa para adolescentes que necesitan un lugar seguro mientras se resuelven sus situaciones familiares.
Daniel se llevó una mano a la boca.
Sophie comenzó a llorar.
—¿La casa?
Ethan asintió.
—La casa donde Elena abrió la puerta.
Entonces comprendí.
La mansión nunca había sido realmente