parecía horrorizada.
—¿Después de todo lo que hice por ti vas a elegirlo a él?
Los ojos de Ethan se llenaron de lágrimas.
—No estoy eligiendo a nadie.
—Claro que sí.
—Solo quiero vivir donde no tenga miedo.
Aquella frase terminó la discusión.
No legalmente.
Pero sí moralmente.
Esa noche fotografiamos su labio.
Fuimos a urgencias.
El médico documentó la lesión.
Al día siguiente contactamos a un abogado especializado en derecho familiar.
Entonces comenzó una batalla que duró ocho meses.
No fue limpia.
Laura acusó a Daniel de manipular a