cenado junta aquella Nochebuena dejó de existir.
Los abuelos tardaron meses en hablar de nuevo con Daniel.
Algunos familiares se disculparon.
Otros nunca lo hicieron.
Uno siguió diciendo que “todo se había ido demasiado lejos”.
Daniel dejó de intentar convencerlo.
Había aprendido que algunas personas no buscan la verdad, sino una versión que les permita dormir.
Tras un proceso largo de evaluaciones, visitas domiciliarias y entrevistas, Daniel recibió la resolución que esperaba.
Lucía viviría con él.
La niña estaba sentada en el suelo de su nuevo piso cuando se lo