Una tía acusó a Daniel de destrozar la Navidad. Otros dejaron de responder mensajes.
Entonces apareció Nuria, una antigua cuidadora de Lucía.
Había trabajado con la familia 2 años antes.
—Yo también vi cosas —dijo—. La niña tenía miedo de quedarse sola con Javier. Se lo conté a Marta.
—¿Qué hizo?
Nuria abrió el bolso y dejó sobre la mesa una copia de un acuerdo de confidencialidad.
—Me despidieron esa misma tarde.
Pero el golpe definitivo llegó horas después.
La Policía obtuvo autorización para revisar el sistema domótico del ático.