ANTES DE MORIR, MI ESPOSO ME PIDIÓ ENTREGAR UNA CARTA A UNA MUJER DESCONOCIDA — AL ABRIRLA ME PREGUNTÓ: «¿ÉL TE CONTÓ TODA LA VERDAD?»

cerró los ojos.

—¿Por qué?

Patricia comenzó a llorar.

—Porque tenía miedo de que me la quitaras.

—Nunca intenté quitártela.

—Tu madre sí.

La grabación se detuvo.

Había otro archivo.

Lo reproducimos.

Patricia dijo:

—Tu madre me ofreció dinero para desaparecer.

Sentí un escalofrío.

Laura miró a Rafael.

—¿Mi abuela?

Él bajó la cabeza.

Y entonces comprendimos que la historia todavía no había empezado realmente.


CAPÍTULO 4 — LA MUJER QUE MOVIÓ TODAS LAS PIEZAS

Beatriz llegó a mi casa aquella tarde.

La hermana de Alejandro tenía sesenta y nueve años.