mi cobardía en sacrificio.
Me tapé la boca.
—Puedes amarme y estar furiosa conmigo al mismo tiempo.
—Tienes derecho a ambas cosas.
Entonces dijo algo que me rompió.
—Y Laura también.
La grabación terminó.
Nadie habló.
Hasta que Rafael, que había venido con nosotros, abrió el último documento.
—Hay una decisión pendiente.
—¿Cuál?
Miró a Laura.
—El fideicomiso.
Laura negó.
—Ya dije que no quiero su dinero.
—No todo es dinero.
—¿Qué significa?
—Alejandro compró una propiedad hace seis años.
—¿Dónde?
Rafael me miró.
—A cuatro calles de esta casa.