ANTES DE MORIR, MI ESPOSO ME PIDIÓ ENTREGAR UNA CARTA A UNA MUJER DESCONOCIDA — AL ABRIRLA ME PREGUNTÓ: «¿ÉL TE CONTÓ TODA LA VERDAD?»

Alejandro había sido un esposo amoroso.

Eso era verdad.

Había cuidado de mí durante mis peores años.

Verdad.

Me había sostenido después de perder nuestro embarazo.

Verdad.

Me hacía café cada mañana.

Verdad.

Había amado a Laura.

Verdad.

La había abandonado emocionalmente por miedo.

También verdad.

Me había ocultado su existencia durante treinta y cuatro años.

Verdad.

El duelo se volvió extraño.

Algunos días lo extrañaba desesperadamente.

Otros estaba furiosa.

Una noche incluso grité frente a su fotografía:

—¡TREINTA Y CUATRO AÑOS, ALEJANDRO!

Después me senté.

Lloré.

Y al final