Después de cinco años bañando a mi esposo paralítico, lo escuché reírse y decir que yo era “una enfermera gratis”. Ese día no grité… ese día empecé a quitarle todo sin que se diera cuenta.

míos. Eran de la pensión y del seguro de tu papá. Pero la abogada va a pedir revisión porque mientras él decía no tener para pagar enfermera, sí tenía para tus viajes a Cancún, tu moto y tus tenis de diecisiete mil pesos.

Tomás miró a su padre.

—Dijiste que todo estaba arreglado.

Esteban lo fulminó.

—Cállate.

Yo sonreí.

—Eso. Cállense entre ustedes. A mí ya me cansaron.

Fui a la puerta y la abrí.

Afuera estaba una mujer de uniforme blanco con una mochila médica.

Esteban frunció el ceño.

—¿