planeabas sacarme de la casa que llevo cinco años manteniendo.
Esteban apretó las ruedas de su silla.
—No puedes hacerme esto. Soy tu esposo. Estoy enfermo.
—No estás enfermo de la lengua.
Le
Esteban apretó las ruedas de su silla.
—No puedes hacerme esto. Soy tu esposo. Estoy enfermo.
—No estás enfermo de la lengua.
Le