**EL TRAJE ROJO**
Mi padre nunca fue alguien que tuviera facilidad para expresarse.

No daba discursos emotivos ni escribía largas cartas sentimentales. No recuerdo que alguna vez dijera «te quiero» de esa forma directa que la gente suele esperar que los padres lo digan. Era ingeniero civil, y abordaba casi todo —incluso los sentimientos— de la misma manera en que abordaba un puente: usa solo lo necesario, pero asegúrate de que lo que construyas pueda soportar el peso.
Su lenguaje eran los hechos.
Él venía.
Estuvo en cada actuación escolar