se estaba riendo.
Riéndose de verdad.
La cabeza echada hacia atrás, los ojos cerrados.
Rara vez lo había visto tan despreocupado.
En el reverso había escrito un breve mensaje agradeciéndome por haberle enseñado que a veces bastaba con simplemente estar presente.
Debajo de la fotografía había una especificación de construcción del puente del que había estado más orgulloso de haber diseñado.
Era un puente peatonal de los primeros años de su carrera.
Papá había escrito otro mensaje en el margen.
Quería que yo lo cruzara algún día.
Preferiblemente con alguien