Era un hombre frío. Siempre educado, pero jamás amable.
Papá se frotó la frente.
—Recuerdo las inspecciones. Los turnos nocturnos. Los rumores. Recuerdo a Julian apareciendo y haciendo preguntas.
El corazón me dio un vuelco.
—¿Sabías que estaba investigando?
Papá asintió lentamente.
—Todos lo sabíamos. Al principio se burlaban de él. Un universitario creyendo que podía enfrentarse a una corporación entera.
Abrió los ojos.
Estaban llenos de vergüenza.
—Pero después empezó a descubrir cosas.
—¿Qué cosas?
Papá miró la memoria USB que descansaba sobre la mesa.
—La verdad.
Aquella única