había dicho que al día siguiente ella e Inés se irían por un tiempo.
Álvaro le había respondido que no iba a llevarse a la niña.
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Lucía entonces le ordenó a Inés que entrara a su habitación y cerrara la puerta.
La niña obedeció.
Desde adentro escuchó un golpe contra un mueble, luego la voz de su madre diciendo que la soltara y, después, un ruido seco que no supo explicar.
Cuando Álvaro abrió la puerta de la habitación minutos más tarde, le dijo que su mamá se había