Chloe tomó mi mano.
Frente a nosotras solo había agua, cielo y una línea azul que parecía no terminar nunca.
Durante años Ryan confundió mi paciencia con debilidad.
Confundió mi generosidad con dependencia.
Y confundió tener acceso a mi vida con ser dueño de ella.
Su error no fue pensar que yo jamás descubriría la verdad.
Su verdadero error fue creer que, cuando la descubriera, seguiría pagando por sus decisiones.