casa muchas veces.
—Parece que sí.
—Y él me decía que apenas hablaban.
Maya cerró el ordenador.
—Ahora viene la parte importante.
—¿Cuál?
—Necesitas preguntarle algo que no pueda responder con una explicación preparada.
La miré.
—¿Qué?
Maya sostuvo mi mirada.
—Pregúntale qué ocurrió hace nueve años.
Me quedé inmóvil.
—¿Por qué nueve?
—Porque las llamadas con Tessa comenzaron exactamente nueve años atrás.
Mi respiración se detuvo.
Nueve años.
Yo sabía perfectamente qué había ocurrido nueve años atrás.
Habíamos intentado tener otro hijo.
Yo había quedado embarazada.
Y después había