en un susurro, haber amado a su hija cuando él no pudo. Elena vestía el mismo sencillo vestido azul marino de aquella gala, pero esta vez el sol de plata colgaba completo en su cuello.
Semanas más tarde inauguró la Fundación Rosa Bennett, dedicada a apoyar a mujeres que enfrentan abuso económico y emocional. Ante cientos de asistentes y periodistas, sin diamantes y con el collar restaurado como único adorno, pronunció palabras que resonaron en toda la sala:
—La dignidad no se hereda con un apellido, no se compra con