Parte 1
-Pon ese teléfono sobre la mesa o te tiro al piso.
Mi padrastro, Rafael Cárdenas, no estaba bromeando.
Tenía una mano sobre su pistola de cargo y la otra extendida hacia mí, como si yo fuera una delincuente dentro de la cocina de mi propia madre.
Apreté el teléfono satelital contra mi oído.
Al otro lado de la línea, un funcionario de la Secretaría de la Defensa Nacional esperaba mi respuesta.
-General Navarro, confirme nuevamente la cifra del último informe.
Abrí la boca.
Rafael dio un paso hacia