algún día puedes hacer por otra persona lo que estas personas hicieron por mí, hazlo. Prométeme que no olvidarás lo que significa mirarse al espejo y volver a reconocerse». Adela murió pocas semanas después.
Me senté en el piso. Entendía la promesa. Pero eso no explicaba lo esencial: ¿por qué mi pelo? ¿Por qué sin mi permiso? ¿Por qué veinte años de mentiras?
La caja de Norma
Me llamó Norma: «Marcela, me enteré de lo de Rodrigo. ¿Cómo está?». «Estable». Hubo una pausa. «Encontré las fotos de Adela». Silencio. «Entonces