yo fuera basura.
—El departamento de Polanco era de Rodrigo desde antes del matrimonio —continuó—. Se casaron por separación de bienes. Así que no sueñes con llevarte algo. Además, esta noche tenemos un banquete en un hotel de Reforma para presentar oficialmente a Renata. Ella sí pertenece a nuestra familia.
Rodrigo estaba detrás de su madre, impecable dentro de una camisa que yo misma le había comprado un mes antes.
Ni siquiera pudo sostenerme la mirada.
—Mariana, no compliques las cosas. Llevamos cinco años intentando tener hijos y nunca pasó