Nadie tocó un arma.
Por primera vez en muchos años entendí que mi poder no estaba en cuántos hombres podía enviar.
Estaba en cuántos expertos podía reunir antes del amanecer.
A las 2:17 de la madrugada, Prescott entró.
—Tenemos un problema.
—¿Cuál?
—Alguien intentó acceder remotamente al sistema de seguridad de la propiedad.
—¿Desde dónde?
—Todavía lo estamos rastreando.
—¿Entraron?
—No.
Miró a Elena.
—Pero utilizaron credenciales antiguas de Genevieve.
Elena palideció.
—Saben que estoy aquí.
Entonces se apagaron las luces.
Solo durante tres segundos.
Las luces de emergencia