PARTE 1
—Una mujer que no puede darte hijos es tierra estéril, Mauricio. Agradece que Valeria tuvo la dignidad de hacerse a un lado.
Teresa Cárdenas pronunció aquellas palabras frente a casi cien invitados, en medio del salón de un hotel de Polanco, mientras sujetaba a Valeria del brazo como si estuviera exhibiendo una mercancía defectuosa.
Mauricio, el hombre con quien Valeria había compartido ocho años de su vida, no dijo nada.
A su lado, su nueva esposa, Renata, hija del dueño de la empresa donde él trabajaba, bajó los