a esa casa?
—La casa ya no existe.
—¿Qué?
—La demolí. Como pediste.
—Yo no pedí eso.
—Tú no tuviste que hacerlo. Yo lo hice por ti. Ahora hay un
—La casa ya no existe.
—¿Qué?
—La demolí. Como pediste.
—Yo no pedí eso.
—Tú no tuviste que hacerlo. Yo lo hice por ti. Ahora hay un
parque ahí. Con tu nombre.
Lloré.
Pero no de tristeza.
De libertad.
PARTE 8
Un año después.
Mi padre me escribió una carta.
Desde un departamento pequeño en otro estado.
Trabajaba en una ferretería.
Decía que lo sentía.
Que había entendido.
Que esperaba que algún día pudiera perdonarlo.
Leí la carta.
Y la rompí.
Porque mi madre tenía razón.
No
Lloré.
Pero no de tristeza.
De libertad.
PARTE 8
Un año después.
Mi padre me escribió una carta.
Desde un departamento pequeño en otro estado.
Trabajaba en una ferretería.
Decía que lo sentía.
Que había entendido.
Que esperaba que algún día pudiera perdonarlo.
Leí la carta.
Y la rompí.
Porque mi madre tenía razón.
No