ya te mostró quién manda en esta familia.
Pero yo no dejé que te quitara todo.
La empresa que él dirige es mía. La casa donde vives es tuya. El
dinero que él gasta es nuestro.
Tu padre nunca supo que yo tenía el control. Porque mientras él jugaba a ser el hombre de la casa, yo construía tu futuro.
No lo perdones. No lo perdones nunca. Pero tampoco lo destruyas. Solo… quítale lo que nunca fue suyo.
Te amo, hija.
Mamá.”
Lloré.
Lloré como no había llorado en años.