Parte 2: La Memoria de Noah

frente al espejo del baño: un moretón rojizo en el antebrazo, cerca de la muñeca.

Debajo, un mensaje enviado a mi número que nunca llegó porque estaba programado para enviarse más tarde:

“Papá, necesito que me creas aunque sea incómodo.”

Sentí que algo dentro de mí se quebraba, pero no de la manera ruidosa que uno imagina.

Fue una grieta silenciosa.

La certeza de que no volvería a ser el hombre que había sido esa mañana.

Llamé a Daniel.

—Trae a Noah a la oficina. Y llama a la policía.