YA TENÍAMOS TRES HIJOS Y HABÍAMOS RENUNCIADO AL SUEÑO DE TENER UNA NIÑA — ENTONCES MI ESPOSO ME LLAMÓ AL HOSPITAL CON UNA RECIÉN NACIDA KARA EN BRAZOS, Y LO QUE ME PIDIÓ EN ESE PASILLO TODAVÍA NO PUEDO REPETIRLO EN VOZ ALTA

que la vi había sido en un funeral.

—¿Qué pasó?

James miró hacia la habitación.

—Dio a luz esta mañana.

Sentí que algo se me cerraba en el pecho.

—¿Está bien?

No respondió.

—James.

Negó lentamente.

—Murió.

Me llevé una mano a la boca.

—Dios mío.

—Hubo complicaciones. Hemorragia. Intentaron…

Su voz se rompió.

No terminó.

Me senté.

—¿Y la bebé?

—Está bien.

—¿Dónde está el padre?

James me miró.

Ahí entendí que todavía faltaba algo.

—No hay uno que vaya a venir.

—¿Qué significa eso?

—Rachel nunca identificó formalmente