Acepté comer con Ethan.
No porque quisiera.
Sino porque rechazarlo habría provocado más preguntas.
Nos sentamos en un pequeño restaurante frente al hospital.
Ethan pidió por los dos, exactamente como hacía en preparatoria.
—Sin picante para Emma.
Lo miré sorprendida.
Él sonrió.
—Todavía recuerdo que tu estómago siempre fue delicadokara.
Casi me reí ante la ironía.
Mi teléfono vibró.
ONCOLOGÍA.
Lo puse boca abajo.
Ethan lo vio.
—¿Seguro que tu amiga está bien?
—Sí.
Mentí otra vez.
Pero cuando fui al baño, cometí un error.
Dejé la carpeta dentro de