ojos huidizos y la clase de traje que intentaba parecer caro sin lograrlo.
—Rowan, hay que entender el contexto.
Me levanté despacio.
—No me hables de contexto.
Él retrocedió un paso.
—Ese documento llegó tarde.
—¿Tarde?
Sostuve los certificados.
—Mis hijos nacieron y tú decidiste no incluirlo en mi informe final.
—No sabía si eran tuyos.
—Mi nombre está escrito aquí.
—Eso no prueba paternidad biológica.
Lo miré.
Por primera vez en años, sentí una violencia tan fría que tuve que cerrar la mano para no hacer algo irreversible.
—¿Y