dormir, noté que llevaba la camiseta del revés.
—Ben, ¿por qué tienes la camiseta así?
Miró hacia abajo.
—No lo sé.
—¿Te vestiste tú solo?
—Tal vez.
Me reí y no le di importancia. Tenía cinco años. Pero la semana siguiente volvió a pasar. Su camiseta estaba puesta al revés debajo de la sudadera, llevaba un calcetín diferente del otro y los pantalones estaban abrochados de una manera extraña.
—¿Qué hacen tú y la abuela allí? ¿Se olvidan de cómo funciona la ropa?
Ben no se rio. Se quedó mirando