—No.
Mi respuesta salió más rápido de lo que esperaba.
—Mándamelo hoy.
Esa misma tarde recibí varias fotografías de documentos.
Había estados de cuenta, comprobantes de transferencias, mensajes relacionados con pagos y papeles de la casa de Alejandro.
Los revisé uno por uno.
No soy contadora ni abogada, pero llevo años trabajando como gerente de proyectos y sé reconocer cuando
los números no cuentan la misma historia que las palabras.
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Había algo raro.
Una parte del dinero que mis padres habían entregado para ayudar a Alejandro no aparecía como