dijo—. Siempre decía que los documentos importantes debían existir en dos lugares.
Entonces me contó algo que Marcos desconocía.
Meses atrás, cuando empezó a controlar sus cuentas, mi madre había comenzado a guardar copias de algunos documentos en una pequeña caja de seguridad.
—¿Qué documentos?
—Los de la casa.
Aquello me hizo incorporarme.
—Marcos dice que la casa está a su nombre.
Mi madre negó con la cabeza.
—Eso es lo que quiere que crea.
Sacó una pequeña llave del interior de su bolso.
—Nunca firmé la casa a su