en su voz.
Escuché decisión.
Durante las horas siguientes reconstruimos cuidadosamente los últimos dos años.
Fechas.
Conversaciones.
Documentos.
Transferencias que ella no recordaba haber autorizado.
Momentos en los que Marcos le había quitado el teléfono.
Personas que habían visitado la casa.
Mi madre incluso recordó dónde había escondido un pequeño cuaderno.
—Empecé a escribir cosas porque Marcos me decía constantemente que mi memoria estaba fallando.
El cuaderno seguía dentro de una caja de costura.
No volveríamos solos a buscarlo.
A la mañana siguiente, cuando pudimos regresar de forma segura, encontramos