PARTE 2: EL IMPERIO TENÍA MI NOMBRE

buscara alguna grieta en mi rostro.

—Tú no sabes nada de negocios.

—Por eso contraté a personas que sí saben.

Su teléfono volvió a vibrar.

Esta vez leyó el mensaje sin contestar.

—Me han suspendido como director.

No era una pregunta.

—Después de lo que acabas de hacer, pedí al consejo que te apartara mientras revisan las cuentas.

Sofía se acercó a él.

—Daniel, vámonos. Está intentando asustarte.

Pero él no se movió.

Me miraba la ropa, el bolso gastado, los zapatos mojados por la nieve. Los mismos detalles que