Navidad.
—De acuerdo.
—No decidirá sobre nuestros futuros hijos.
—De acuerdo.
—Y jamás volverás a ocultarme algo porque crees que mi respuesta va a incomodar a tu familia.
Daniel tragó saliva.
—De acuerdo.
No regresé con él aquel día.
Pasaron más meses.
Mi madre me acompañó después a recoger algunas cosas de la casa que Daniel y yo habíamos rentado.
Entre ellas estaba mi vestido de novia.
Lo llevamos a mi departamento.
Cuando abrí la funda, encontré en uno de los bolsillos interiores un pequeño pañuelo blanco.
Tenía mis iniciales