PARTE 2: LA SECRETARIA QUE NUNCA HABÍA SIDO INVISIBLE

Larkin me miró.

—¿Lo conoces?

Retiré lentamente la mano.

—Hace mucho tiempo.

Viktor rio.

—¿Eso es lo que les has contado?

No respondí.

—Interesante.

Luego miró a Larkin.

—¿Sabes quién trabaja para ti?

—Mi secretaria.

Viktor volvió a reír.

Esta vez varias personas cercanas se giraron.

—No, muchacho.

Se inclinó ligeramente hacia él.

—Ella es la razón por la que tu padre pasó sus últimos seis meses mirando debajo de cada coche antes de subir.

El rostro de Larkin cambió.

—Explícate.

—Pregúntaselo a ella.

Sentí que todas las miradas caían