lo contó? —preguntó Penelope.
—Tal vez la respuesta esté más adelante.
Cerca del final de la página, Irene había escrito:
“El resto está dentro de la caja donde guardé los documentos que más miedo tenía de que encontraras.”
Penelope me miró.
—¿Sabes qué caja?
—Creo que sí.
Subimos a la habitación.
Abrí un gabinete donde Irene guardaba documentos importantes.
Metí la mano detrás de unas carpetas.
Mis dedos tocaron cartón.
Saqué una pequeña caja que jamás había visto.
Dentro había otro sobre con mi nombre.
El primer documento confirmaba la