a hablar.
Y sus siguientes palabras cambiaron por completo lo que yo pensaba sobre Clara.
Porque la nueva cuidadora no había llegado solamente para ayudarlo a recuperar fuerza física.
Había llegado para hacer algo que yo no había conseguido hacer en más de un año.
Recordarle que todavía era un niño.
Y también obligarme a mí a entender que proteger a alguien no siempre significa mantenerlo bajo vigilancia.
A veces significa darle espacio para volver a elegir.
La cámara quedó en mis manos.
La puerta de la habitación permaneció abierta.