qué?
—En pruebas de que usted no proporciona un entorno estable para la menor.
Mi madre sonrió ligeramente.
Entonces entendí.
Todo aquello había sido planeado.
Las fotografías.
Las grabaciones.
Las mentiras.
La vigilancia.
La autorización falsa.
No querían convencerme.
Querían convencer a un juez.
Pero mi padre dio un paso adelante.
—Entonces será mejor que revise esto.
Sacó la grabadora.
Después sacó las fotografías de seguridad.
Y finalmente puso sobre la mesa las conversaciones entre mi madre y Daniel.
El abogado dejó de sonreír.
Mi madre palideció.
—¿De dónde sacaste