Capítulo 3: El plan para quitarme a mi hija

escuela.

—¿Estás segura?

—Sí.

—No vuelvas a casa todavía.

—¿Qué?

—Ven conmigo.

Una hora después estaba en la oficina de mi padre.

Sobre su escritorio había una carpeta gruesa.

—¿Qué es eso?

—Los documentos que encontré en el despacho de tu madre.

La abrió.

Había recibos.

Correos impresos.

Fotografías.

Y varias páginas con anotaciones.

En una de ellas aparecía mi nombre.

Al lado, una lista.

“Problemas financieros.”

“Inestabilidad emocional.”

“Ausencias laborales.”

“Dependencia de terceros.”

“Entorno inadecuado para la menor.”

Miré a mi padre.

—Esto es mentira.

—Lo sé.

—¿Quién escribió