PARTE 2: EL PASADIZO QUE MI MADRE LLEVABA AÑOS OCULTANDO

dormido durante horas.

—¿Qué pusiste en el té?

Catherine retrocedió.

—Nada.

—No recuerdo haberme acostado.

—Estabas cansado.

—¿Qué me diste?

—Solo algo para ayudarte a dormir.

Sentí náuseas.

Saqué mi teléfono.

Mi madre intentó arrebatármelo.

La aparté.

—No vuelvas a tocarme.

Llamé al 911.

Luego seguí bajando.

La escalera terminaba detrás de una estantería del sótano.

Estaba abierta.

Había huellas húmedas sobre el suelo.

Una pertenecía a un pie descalzo.

Sarah.

Las seguí hasta la puerta trasera.

Afuera encontré una zapatilla suya.

Pero no a Sarah.

La policía llegó minutos