con la palma.
—Voy a llamar a la policía.
No tuvo que hacerlo.
3 minutos después llegaron una trabajadora de la Procuraduría de Protección y 2 agentes.
Las niñas quedaron bajo protección provisional mientras investigaban el abandono y el uso del dinero.
Pero surgió un problema que yo no había previsto.
Esa noche necesitaban un lugar donde dormir.
Juntas.
—Que vengan conmigo —dije.
La trabajadora social negó con la cabeza.
—No funciona así, señor Salgado.
—Tengo una casa con 5 habitaciones.
—No importa.
—Puedo pagar cuidadoras.
—Tampoco importa.
Me explicó